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Cultura, Periodismo y Democracia

 
 

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Jerarquía periodística

Periodismo no potable
2010-06-16 23:42:17

Dejo aquí, como testimonio del país que una generación va a dejar a otra, dos recortes de periódico digital tomados a las cuatro de la tarde de un día cualquiera.

elpais.com 16 de junio de 2010

elmundo.es 16 de junio de 2010

Tomate podrido

Periodismo no potable
2008-01-31 01:39:50

Chiste de "El roto"

Como a todos los que nos metimos en esto porque pensábamos –y seguimos pensando- que otro mundo es posible, me alegra muchísimo que Tele 5 finalmente haya retirado la emisión del programa Aquí hay tomate. No pensarán lo mismo los que se metieron sólo por dinero, porque durante mucho tiempo ese espacio ha sido una máquina generosa de hacer billetes. Se trataba de atraer espectadores, al precio que fuera, para vender muy cara la publicidad, aunque hubiera que pasar por encima de la dignidad de las personas, pisoteándolas hasta que ya no hubiera por dónde exprimir. Acudían como moscas, claro, igual que ocurre en la calle cuando hay una pelea. Nadie hace nada para poner paz pero todos hacen un corrillo para ver el espectáculo. Es el lado más miserable del ser humano. La diferencia entre una situación y otra es que en la primera hay unos señores que la provocan con el único fin de obtener beneficios. Y eso no, amigo, eso no está bien. Si prohíben las peleas de gallos, ¿por qué no prohíben las pelas entre personas?

Durante estos años he oído mil veces que ese programa estaba bien hecho, que era técnicamente impecable. ¿Y qué? ¿Eso le exime de ser un programa basura? ¿Es que la técnica está por encima de los valores que nos hacen hombres y mujeres civilizados? Nunca he aceptado esa milonga y me he tenido que enfrentar acaloradamente con compañeros de profesión (sobre todo intrusos, todo hay que decirlo) defendiendo que la televisión es un medio de comunicación social y no un cóctel molotov para arrojar contra quien decida un director de programa. Medio kilo de excrementos no deja de ser medio kilo de excrementos aunque venga envuelto en papel con brillantina. No obstante, si quieren, un día hablamos de televisión técnicamente impecable.
 
También he oído estos días a quienes se compadecen por los “compañeros” que con la retirada del programa han perdido su puesto de trabajo. Creo que a la telebasura nadie te obliga a entrar. Los que están lo hacen por voluntad propia o por ganar mensualmente doscientos euros más. Cuando en España se suprimió la pena de muerte nadie dijo: “Qué pena, todos los verdugos van a ir al paro”. Perdonad el símil. Sé que es un poco radical, pero pensando en telebasura no se me ocurre otro más acertado. No, no me dan pena. Me dan más pena todos los profesionales que durante estos años no han podido trabajar en televisión sencillamente porque su conciencia se lo impedía. Y que aún siguen dedicándose a otra cosa para poder dormir tranquilos.
 
Es muy triste que la cadena haya retirado el programa porque no le salen las cuentas. 300.000 euros de indemnización al presentador Gonzalo Miró por especular con la identidad de su padre; 270.000 euros al periodista Pepe Navarro por una "campaña sistemática de descrédito"; 50.000 al torero Francisco Rivera por divulgar comentarios sobre su vida sexual... Es muy triste porque un Estado de Derecho no debe consentir ningún espacio público que vulnere derechos reconocidos en la Constitución vigente. Con el tiempo, la palabra telebasura se ha frivolizado, se usa tan a menudo que ha perdido significado. Un programa es basura cuando llena de escombros el salón de tu casa, tu alma y la cabeza de tus hijos. En un momento en que los Estados modernos se preocupan por sacar el humo de los espacios públicos, de reducir las emisiones de dióxido de carbono y de proteger el medio ambiente, no tiene sentido que no se preocupen por la salud mental de los ciudadanos.
 
Y vuelvo a pensar, por enésima vez, que las agencias que contabilizan las audiencias de televisión nos engañan perversamente. Existe una alianza simbiótica entre ellas y los principales anunciantes de publicidad, es decir, el poder económico. Y en ese pacto, como en tantas otras ocasiones, perdemos los demás, perdemos los de siempre, los ciudadanos.
 
Cayó Crónicas marcianas. Cayó A tu lado. Ahora ha caído Aquí hay tomate. Pero quedan muchos en pantalla, en esa y en otras cadenas. Y lo más preocupante (me llega a revolver el estómago) es imaginar en qué estarán pensando los directivos de Tele 5, que son especialistas en cruzar todas las fronteras, incluida la de la decencia.

Jugando con la portada

Periodismo no potable
2007-11-15 12:05:41

No me gusta abusar de entradas en esta categoría del blog, pero hay veces que no tengo más remedio que indignarme. Fijaos dónde han situado una de las noticias del día, la detención de 16 funcionarios de Madrid por supuesta corrupción. La han colocado demasiado arriba, con letra muy pequeña y sólo en algunas ediciones (en la de Andalucía, por ejemplo, no aparece). Para este periódico tiene más relevancia que un diputado socialista haya preguntado al Gobierno sobre la “agresividad” del Rey o unas declaraciones de la Infanta Cristina diciendo que Elena está tranquila y que muchas parejas tienen altibajos. Han colocado la noticia en la página 14 (la séptima página de la sección España), es decir en página par, frente a otra más visible en la 15 que afecta negativamente al PSOE.

Portada de El Mundo (15 de noviembre de 2007)

 

Ante la tentación de considerarlo un asunto de interés estrictamente local, para Madrid, yo pregunto: ¿y por qué otros casos similares (como el caso Malaya en sus inicios) siempre fueron portada en El Mundo?

Creo que debemos tener mucho cuidado con esta jerarquización de las noticias.  Ciertas perversiones acaban afectando a la confianza de los lectores y, por tanto, las ventas decaen. Y lo que no es bueno para el periodismo no es bueno para la democracia.

Contra la prensa gratuita

Periodismo no potable
2007-04-16 05:41:18

 

Periódicos de la mañana

 

Ser políticamente incorrecto suele salir caro. Pensar diferente está penado con malos miramientos y con la exclusión interpersonal, pero peor es silenciar la conciencia propia, por eso me atrevo hoy a manifestar mis objeciones contra la distribución gratuita de la prensa.

Desde 2000 han proliferado periódicos gratuitos por toda la geografía española, recibiendo el aplauso aparentemente general. Obviamente, en un primer momento, las editoras de los tradicionales periódicos de pago alzaron la voz para protestar por lo que supondría un peligro para sus negocios. Hoy, ha volado ese nerviosismo porque el Estudio General de Medios ha demostrado que a pesar de esta nueva moda ha aumentado la venta de periódicos.
 
Yo estoy en contra de la distribución gratuita, entre otros motivos, porque creo que la información no debe ser para todo el mundo sino para quien la necesita, la busca y la aprecia. En el ámbito de nuestra sociedad de mercado, regalar algo genéricamente es sencillamente devaluarlo. Es obvio entender que cuanto más depende un medio de comunicación de la publicidad que contrata, menos libre será la información que ofrece. Y consabido es que quien pone el dinero manda y en estos casos quien tiene el poder no es el cliente que compra un periódico determinado, sino la empresa anunciadora, que deja el parné sobre la mesa. ¿A quién importa lo que piense el lector si nadie sabe cuántos ciudadanos leen ese periódico? ¿Alguien se ha fijado en las papeleras circundantes a los lugares de distribución?
 
Además, si uno observa con ojo crítico cualquiera de esos periódicos (no quiero señalar, pues apenas observo diferencias) se percata de lo mal que suelen estar redactados. Posiblemente la publicidad (alrededor del cincuenta por ciento de las páginas, portada y contraportadas incluidas) no alcance para sufragar la mano de obra de periodistas cualificados y los editores recurran a la mano de obra de becarios o estudiantes de periodismo, que lo harán lo mejor que puedan. Pero sólo eso, lo mejor que puedan. Pero claro, ¿es posible exigir calidad por algo que no se paga? ¿quién reclamaría? ¿el anunciante?
 
Alguien me podría decir ahora, pero ¿si la radio y la televisión se financian en España a través de la publicidad por qué no puede hacerlo la prensa? Y es fácil contestar: ¿y nos gusta la calidad de la radio y la televisión de difusión abierta? Es cierto que en Nueva York existe el The Village Voice, una gran revista que es gratuita, pero es la excepción que confirma la regla.

Una información veraz, coherente, útil e imparcial sólo puede ofrecerse con el compromiso del lector que la busca y financia. Yo te doy dinero a cambio de que me informes como necesito, sin concesiones a las multinacionales ni a los partidos políticos.

 

Quién mató la prensa

 
Regalar información por internet puede llegar a ser un digno acto de generosidad, pero los gastos son mínimos y puede salir rentable, pero ¿y cuándo hay que talar millones de árboles para producir unos periódicos que en muchas ocasiones no se llegan a leer ni una sola vez? Es aquí donde afloran mis posturas ecologistas. Sé que en muchas ocasiones se utiliza papel reciclado, pero una vez en la papelera general ya no vuelve a reutilizarse y hay que seguir talando árboles. Y creo que nuestro planeta no está para seguir perdiendo materia verde... qué feo es el gris. 

Nunca me oiréis decir que la prensa gratuita es un enemigo de la prensa de pago, sino un enemigo del periodismo. Por desgracia, en España tampoco podemos presumir de tener muchas cabeceras de pago que puedan alardear de ofrecer información veraz e independiente. Quizá sea porque esos periódicos también dependen de grandes empresas anunciantes y en el peor de los casos, de conglomerados ideológicos. Algún día nos daremos cuenta de lo importante que es estar bien informados para que una ciudadanía cualquiera viva en libertad y actualizando continuamente su sistema democrático, pero creo que de momento circulamos en sentido contrario.

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